lunes, 9 de octubre de 2017

El Padre de August Strindberg, dirección Marcelo Velázquez

Cuando el hogar es un campo minado


Strindberg escribió El padre en 1887. Complejo, curioso e inquietante sistema el de finales del siglo XIX. Por un lado, Ibsen, que cuestionó los fundamentos de la sociedad burguesa y se erigió como abanderado del feminismo con sus heroínas Nora, Hedda…. Por el otro, Strindberg y su misoginia, asediado por los fantasmas del derrumbe del patriarcado, la lucha de los sexos en una sociedad en constante cambio, la crisis de la institución matrimonial, la traición y el miedo a la infidelidad, la economía que atraviesa y corroe la vida privada. Y en esa intersección, ciento treinta años después, cuando pareciera que el siglo XX y lo que va de este nuevo siglo han superado esos conflictos, asistimos –a veces trágicamente- a su permanencia, como la rémora de un tiempo que aún no es pasado. 

Marcelo Velázquez

"La casa está que arde. Y aquí, entre nosotros, no son precisamente nobles los métodos de lucha de los de ese lado. 
(...)
Hombres y mujeres unos contra otros sin cesar, todo el día." 
August, Strindberg, El padre


Strindberg más vivo que nunca en la escena porteña. Con esa visión naturalista y cientificista, que escandalizó a sus coetáneos a fines del siglo XIX,  hoy sigue ampliando con su lupa corrosiva los comportamientos humanos para hacernos estremecer, avergonzar, reflexionar.

Hoy, cuando el gran pescado podrido del patriarcado aún nos revuelve las tripas con tanta injusticia y violencia de género, una obra como esta nos hace pensar en la contracara de la misma moneda: el matriarcado.

"Pastor: Tienes demasiadas mujeres mandando en tu casa.
Capitán: ¡Como si no lo supiera! Es como entrar en la jaula de los tigres. Si no las mantengo a raya con un hierro candente en la nariz, me destrozan!"
En esta charla íntima que el Capitán mantiene al inicio de la obra con su cuñado, queda expuesto el autoritarismo del padre que esconde su debilidad de niño impotente. 
El hombre inútil en el hogar en el reino del matriarcado. Ese que todavía no sabe hacerse ni un huevo frito, ni plancharse una camisa, ni cambiarle el pañal a su bebé. Ese que entra en la depresión cuando se jubila y no sabe qué hacer en su propia casa. Ese macho criado para proveer, para administrar el capital, es un niño que no ha aprendido nunca a valerse por sí mismo, y ante la impotencia reacciona con violencia.

Strindberg lo sabía y lo desarrolla en una peripecia magistral. Velázquez rescata a este héroe trágico privado de la anagnórisis catártica y le saca brillo con una puesta impecable. La escenografía también subraya el concepto porque pareciera ser símbolo de caminos que se cruzan, símbolo de los maléficos secretos familiares escondidos en cajones de la vida burguesa. Ese dispositivo escéncio les permite un gran lucimiento a los actores, aporta gran dinamismo y sofisticación visual.


Pero hablemos de ese padre, "el Padre" que nace desde el corazón de Edgardo Moreira y se hace cercano al público que vibra con él. El actor logra transformar al Capitán en un hombre real de carne y hueso, un hombre equivocado y perdido, un hombre víctima de los prejuicios inoculados desde la infancia. Actor y personaje no se distinguen durante los mágicos minutos de la representación, nos estremecemos y lloramos con él al final.

Si acá hay una guerra, el campo de batalla es la hija, la bella e inocente Berta, excepcionalmente interpretada por la joven actriz Denise Gómez Rivero. Su madre, Laura, con tal de mantenerla a su lado, ya que el padre quiere enviarla a la ciudad para su educación, idea un plan siniestro.

Y así, con mucha claridad, gracias a este magistral texto, al oficio de actores enormes y al talento de un director que tiene muy claro qué quiere comunicar, nos damos cuenta de todo. El domador de tigres, que pensaba que tenía a raya a su mujer, sucumbe ante el peso de lo valores absurdos del patriarcado.

Todos víctimas. En esta obra es el padre, en La Señorita Julia es la hija del conde. Pero todos sabemos que mientras sea más importante el honra externa que la interna, la vida humana seguirá siendo un tragedia, que no termina cuando se apagan las luces, sino que continúa cada vez que un hombre le pega a una mujer, cada vez que una mujer no le deja ver a sus hijos a su ex., cada vez que creemos que uno tiene que dominar al otro en vez de transitar la vida codo a codo. 

Este miércoles última función de la temporada 2017 en La Carpintería, no se la pierdan.

Las mujeres del Capitán: 

Laura, su mujer (Marcela Ferradás)


Berta, su hija (Denise Gómez Rivero)
La vieja nodriza de la infancia, Ana María Castel

                                                                                                                                                       
El Padre / Strindberg

“La casa está que arde”

Marcela Ferradás - Edgardo Moreira

Ana María Castel - Enrique Dumont – Luis Gasloli

Denise Gómez Rivero – Santiago Molina Cueli

Dirección: Marcelo Velázquez

Funciones: Miércoles a las 20:30 hs.



Teatro La Carpintería- Jean Jaurés 858, Abasto, CABA

martes, 3 de octubre de 2017

Tebas Land, de Sergio Blanco y dirección de Corina Fiorillo en Timbre 4

Tebas Land, la joya teatral del off porteño


"En definitiva todos tenemos, como Edipo, una Tebas un tanto ambigua. Un poco confusa y oscura. Qué sé yo. Una especie de zona o de territorio incomprensible. ¿No? Una especie de Tebas Land."
Sergio Blanco, Tebas Land



Tebas Land, la obra de Sergio Blanco dirigida por Corina Fiorillo, es una obra de culto, de estudio. Un gran texto que reflexiona sobre el teatro, una dirección que derriba las barreras de la incredulidad del espectador, unos actores enormes, que más enormes no pueden ser.

Por eso, porque siempre será poco lo que yo pueda decir en este espacio sobre una obra total como esta, mi recomendación es que vayan a verla. Sé que se hacen cursos de cuatro encuentros para estudiarla, imagínense si será profunda, simbólica y exquisita.

Pero claro, el teatro está pensado para hacernos sentir, pensar, emocionarnos. Y todo eso nos entrega Tebas Land. Siempre he pensado que las cosas verdaderamente grandes nos parecen simples, pero detrás tienen un engranaje perfecto. Así es esta obra: todo el profundo estudio del autor sobre la autoficción, el teatro clásico griego de Sófocles, la primera novela de no ficción de Truman Capote A sangre fría, las teorías sobre el parricidio de Freud están allí sin ostentación, están para quien quiera disfrutar de esa intertextualidad. Pero toda esa búsqueda intelectual no enfría, no distancia, muy por el contrario, se rompe la cuarta pared y el espectador es interpelado desde las primeras líneas. Aún los más asiduos espectadores por momentos nos sentimos tentados a responder, es decir, nos confundimos acerca de qué es ficción como los personajes:

"FEDERICO. A mí también a veces se me mezcla todo.
S. Sí, pero él era distinto. No entendía bien la diferencia entre presentar y representar. Me preguntaba cómo era posible que alguien fuera a actuar de él, sin conocerlo personalmente. O cómo alguien iba a hacer de él, si no se parecía a él. Como si no fuera consciente de la distancia que siempre hay entre el modelo y la copia cuando se representa algo.
FEDERICO. Y… No es algo siempre fácil de comprender.
S. ¿Te parece?
FEDERICO. ¿Qué sé yo?
S. Para mí es algo tan obvio. Es como la base de todo nuestro trabajo. Como que todo está ahí, ¿no?
FEDERICO. ¿En esa distancia?
S. Y, sí… ¿No?
FEDERICO. Es posible.
S. De hecho para mí esa distancia es la que hace justamente que el arte siempre sea mejor que la realidad."
Sergio Blanco, Tebas Land


Y sí, el arte es mejor que la realidad. ¿Qué duda nos cabe? Más contundente, más claro, más inspirador. Si uno quiere conocer quién es el hombre, no deberá buscarlo en los seres efímeros de carne y hueso sino en el carácter esculpido en el mármol, en las páginas de las novelas de todos los tiempos, en el teatro:

"MARTÍN. Es un rosario. Siempre lo llevo conmigo. En realidad acá adentro no nos dejan tener este tipo de cosas. Lo dice en el reglamento. Está prohibido. Relojes. Anillos. Cadenas. Pulseras. Dicen que los podemos utilizar para atacar a los demás. Pero el rosario… A mí me dejan.
S. ¿Ves? Por ejemplo yo acá voy a hacerte decir algo así como… Es un rosario. Siempre lo llevo
conmigo. Pero a eso le voy a agregar… Está hecho de pétalos de jazmín.
MARTÍN. ¿Qué cosa?
S. El rosario.
MARTÍN. ¿Pétalos de jazmín? Nunca había oído.
S. ¿No sabías? Muchos están hechos con pétalos de jazmín.
MARTÍN. Este no…
S. Pero ahora sí.
MARTÍN. Me lo dio mi madre. Es por eso que lo llevo conmigo todo el tiempo.
S. ¿Nunca te lo sacás?
MARTÍN. No. Nunca. Por eso siempre huelo a jazmín." Sergio Blanco, Tebas Land

El dispositivo escénico "un escenario de ensayo que representa a su vez la cancha de básquetbol de una prisión" permite que se superpongan los distintos niveles de representación.  En la cárcel y en el escenario, como en un panóptico, siempre el dramaturgo y el parricida preso están vigilados, supervisados por los guardias, así como también están controlados por la mirada inquisitiva del público, en profundo estado de observación. 

Por último, es imprescindible destacar el trabajo descomunal de Gerardo Otero por los infinitos matices con los que logra interpretar a los dos personajes y la completa conexión con Lautaro Perotti, gracias a la cual asistimos al crecimiento de la relación de dos seres humanos que se transforman en un período de intercambio.

Y detrás está la dirección de Corina Fiorilla, tan exacta, tan eficaz, que no se ve.

Vayan, vayan, vayan. Tebas Land en Timbre4.

Ficha artística-técnica:
Texto: Sergio Blanco
Actúan: Gerardo Otero - Lautaro Perotti
Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez
Iluminación: Ricardo Sica
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Prensa: Marisol Cambre
Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak
Dirección: Corina Fiorillo

                                                 Viernes - 20:00 hs - Hasta el 17/11/2017
Sábado - 17:00 hs - 07/10/2017 
Sábado - 20:15 hs - Del 18/11/2017 al 25/11/2017

TIMBRe4, México 3554 
Localidades $250
Entradas a través de www.timbre4.com



Diario de viaje: Hotel Caumont, Centro de Arte, Aix en Provence

Un lugar obligado en Aix en Provence

Completamente restaurado, el Hotel Caumont ha devenido en un delicioso Centro de Arte.
Allí podrán espiar cómo era alojarse en sus lujosas recámaras; recorrer la importante exposición temporal (actualmente haste el 15 de octubre, las maravillosas obras impresionistas de Sisley, luego una importante exposición de Bottero), recorrer los jardines, ver el cortometraje sobre la vida de Cézanne y por supuesto tomarse un té o un cafecito en la preciosa confitería.

A continuación el registro fotográfico de esa visita:


La fachada


Ventanales

Las habitaciones

El clavicordio

Cama, biombo y chez long para la aristocracia...


Sisley, fragmento

Sisley, el pintor que supo ver la nive (fragmento)

Una de las salas de exposiciones

Lámpara y ventanal

El agua según Sisley, detalle

El cielo según Sisley, detalle

Reflejos en el agua según Sisley, detalle

Restauración del Hotel Caumont, ph Christine Defrance

Los jardines



Libro comprado en la exquisita tienda del Hotel Caumont




jueves, 28 de septiembre de 2017

Diario de viaje: Marsella, Francia

El azul del mar

Marsella es la tercera ciudad más grande de Francia, por lo tanto pretender conocerla en un día era una empresa imposible. Por eso, ese jueves soleado de otoño, paseamos por el Puerto Viejo, nos tomamos un barquito hacia el Parque Nacional Les Calanques y conocimos el Castillo de If, lugar escogido por Alejandro Dumas para su famosa novela El conde de Montecristo. Esta es una interesantísima fortaleza edificada en 1529, devenida luego prisión del Estado, pero sobre todo convertida en lugar legendario donde Edmond Dantès, el conde de Montecriscto fue encarcelado. Allí se puede visitar la celda de este personaje de ficción que fue a visitar el mísmisimo autor. Cuentan que la guía entusiasmada le narró al grupo cada detalle de la huida de Dantès que el autor escuchó con interés y sorpresa. Cuando terminó su relato, con respeto, Dumas le dio la mano a la guía y se presentó: -Yo soy Alejandro Dumas.

El castillo de If no sólo fue escenario del primer best seller de la historia de la literatura sino que también albergó entre sus muros al primer rinoceronte visto en Europa, un regalo ofrecido por el rey de Portugal al Papa León X.

Vale la pena, entonces, hacer el viaje en barco, pasear por el castillo, tomarse un cafecito o un refresco en la isla mientras se espera el barco que nos lleva de regreso al Puerto Viejo y luego caminar y caminar por los alrededores del puerto, en el que aparecen edificios de gran calidad arquitectónica e histórica.
Nosotros llegamos hasta el nuevo barrio Euroméditerranée, en el que han reciclado antiguos depósitos del siglo XIX, hasta llegar a Las Terrases du Port, moderno y sofisticado centro comercial con una hermosa panorámica del mar y de Marsella.

Aquí van algunas fotos de ese paseo.