domingo, 21 de agosto de 2016

Yoko Ono en el Malba

Dream come true o la conciencia poética



Ya hace 15 años que el Malba nos convoca a retrospectivas de grandes artista extranjeros y argentinos, exposiciones curadas con la intención de incluir al espectador en propuestas lúdicas en las que el arte es vida y no una experiencia fosilizada.


Hasta el 31 de octubre los que quieran saber un poco más sobre la controversial Yoko Ono tienen que ir al Malba, de este modo se asomarán a objetos, videos, instalaciones y registros sonoros producidos por la artista japonesa desde los 60 hasta la fecha.

Especialmente me referiré a los trabajos conceptuales de su serie Instrucciones: piezas compuestas por mensajes simples y poéticos que nos invitan a realizar determinadas acciones.



Recordados por todos, las performances antibélicas de John y Yoko de la década del 60, controversiales e incomprendidas por muchos, hoy adquieren una fuerza inusitada en el marco de la exposición.



Las intrucciones escritas en los muros proponen acciones.

Una de ellos es reparar con cinta de papel e hilo sisal la vajilla de losa blanca hecha pedazos:




Mesas blancas rodeadas de sillas nos invitan a intentar unir los fragmentos. La experiencia es clara: lo que destruye la guerra es imposible de reconstruir.

Ph. Daniel Gluzmann
Yo até dos fragmentos como pude y me quedó una taza inútil. Por más que lo intenté no pude hallar los pedazos correspondientes. 
En las estanterías yacen trabajos como el mío, algunos ostentan la obsecada intención de unir con mucho hilo o mucha cinta lo que quedó quebrado para siempre.


La contemplación de los fragmentos blancos sobre el espacio blanco genera impotencia pero también un gran deseo de imaginar la paz.

Y para ello, en una pared cercana, encontramos pegados todos los mapas del mundo y la invitación de sellar nuestro deseo de paz con el imperativo "Imagina la paz".



Un televisor solo en una sala que nos muestra el cielo que a veces nos olvidamos de mirar. 
Una escalera para subir a la claraboya y acordarnos de que el cielo está allí para que levantemos la cabeza. 
Otra escalera para subir a buscar la palabra "sí" con una lupa.

Ph. Daniel Gluzmann
O una tela en blanco, con una hueco en el centro, nos invita a ofrecer nuestra mano, nuestra conciencia, nuestra imaginación.

Yoko nos propone no resignarnos y seguir soñando con un mundo donde la paz sea posible.
ph.Daniel Gluzmann

Gracias Érica Ferioli, Silvia Bañas Cobas y Daniel Gluzmann por acompañarme en este recorrido.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Un charco inútil, de David Desola con dirección de Matías Puricelli

Vivir con los fantasmas


Él (Manuel Feito) es un hombre triste, está herido en su dignidad de una herida incurable. Él es un profesor que le teme a sus alumnos y que ha dejado de enseñar. Su patética caída ha dejado expuesta su cobardía y fragilidad.

¿Y qué es un maestro sin alumnos?
Un charco inútil

Ella (Marisa Provenzano) es un madre que ha perdido a su hijo. Tiene ciertos trastornos obsesivos compulsivos, por ejemplo se come las uñas, meticulosamente, y las guarda en una cajita.
Se resiste a aceptar la muerte de su chiquito y vive como si él todavía necesitara sus cuidados. 

Porque... ¿qué es una madre sin su hijo?
Un charco inútil

                                     

El viejo profesor (Gustavo Bonfigli), con su portafolio y sus hojas de carpeta, funciona como el alter ego del profesor fracasado. Los encuentros en el embarcadero junto al lago congelado son de una profunda belleza. En esos diálogos sutiles, el texto de Desola destila su angustiosa mirada existencialista.

Un texto de gran hondura poética, tres actores que honran el teatro, una escenografía cuidada y sugerente logran ese ambiente íntimo y sensible que conmueve al espectador.

Una obra necesaria y hermosa que merece ser apreciada por muchos espectadores cada jueves.

Porque... ¿qué es una función de teatro tan mágica como esta sin nosotros los espectadores?
Un charco inútil.

No se la pierdan. Todos los jueves a las 21,30 hs. en El Tinglado.